Fernando Egozcue. Guitarra

Tanto para los aficionados a la música como para los propios músicos hace años que cayó el muro entre los diferentes estilos, de manera que sólo hay dos clases de música: la buena y la otra.
Y, desde luego, en En ViBop –si los dioses nos eran propicios- no íbamos a dejar pasar la ocasión de disfrutar de un concierto de oro como el de Ara Malikian/Fernando Egozcue Quinteto, sólo porque no se pueda encasillar su música. Mejor aún, precisamente por eso. De hecho, los grandes artistas se caracterizan por tener un estilo propio, más allá de su adscripción a una corriente determinada.
Si hacemos un símil con la arquitectura, la música de Fernando Egozcue sería como una construcción soñada y propia que sólo puede existir en los mejores cómics o en los imposibles decorados de las películas fantásticas. Sin embargo, al ser música, existe y es tan real como comprometida. En estos tiempos donde abundan fusiones impostadas con propósitos sólo comerciales y tanta música relajante para aliviar la espera de la sala del dentista o del aeropuerto es emocionante escuchar tanta pasión y corporeidad. Si nos pusieran una pistola en la sien, obligándonos a definirla exclusivamente con un solo adjetivo, diríamos que la música de Egozcue es particularmente intensa. Oímos en ella muchos ecos, tanto de otras músicas transversales en el tiempo, como de la música clásica europea. Y el resultado es algo nuevo y desconcertante, que no admite vivisección.
La música que vamos a tener la suerte de escuchar será producida en vivo y en directo por unos intérpretes de excepción que ponen todo su talento, su intención y su complicidad para conseguir un efecto extraordinario, más allá de lo escrito, que rompe cualquier barrera que pudiera haber entre lo que ocurre en el escenario y el público.